
En Ticuitaco se localiza la presa Ingeniero Antonio Rodríguez Langone, construida en 1964 por la Secretaría de Recursos hidráulicos con el ánimo de controlar las avenidas hacía el Río Lerma y ayudar a convertir la zona en un distrito de riego. La presa que se nutre con los aportes del Arroyo Zináparo, contaba con capacidad de 3 millones de metros cúbicos y pretendía dar cobertura a 1500 hectáreas. Además la presa era, de alguna forma, el máximo exponente de una serie de elementos hidraúlicos: la presa del molino o la presa Emilia, también llamada "La presita",construida en 1947, que quedan en el territorio de la antigua hacienda de Santa Catarina de las Charcas
La construcción de la presa coincidió, seguramente también ayudo a consolidar, el crecimiento demográfico que desde 1940 se venía dando y que culmina en los setenta en esta antigua hacienda. Esta era un remedo a los períodos de sequía prolongados, en Michoacán se había dado entre 1945 y 1957, una muy prolongada. Así, Ticuitaco, a la ribera de este embalse, la población se cuadriplicará en treinta años, en el censo de 1940 reportará 390 habitantes para en 1970 contabilizar 1.298. Un incremento, 908 personas, que hace pensar en una ocupación más o menos organizada, de la que seguramente es resultado la colonia Nuevo Ticuitaco, también conocida como “Las casitas”.
En Los López, localidad cercana a Ticuitaco, situada al sudeste de la presa, a lo largo de las décadas centrales del siglo XX mantuvo una población estable entorno a 145 personas, anotando en el censo de 1970. Ambas señales indirectas del desarrollo de la zona.
Es a partir de 1970 que la localidad experimenta un descenso poblacional que se acentuará ya a partir de los noventa, convirtiéndose en una de las localidades de La Piedad que más población ha perdido en los últimos 15 años. En 1990 contaba con 978 habitantes y en 2005 sólo tenía 463 vecinos, un retroceso del 51%. Un conjunto de factores pudieran explicar ese descenso demográfico, probablemente, el más relevante de la perdida de actividad económica de la zona. A modo de hipótesis podemos pensar que la presa jugó un papel concreto en ese descenso, pues era un elemento dinamizador de las actividades agrícolas, ya fuera por el progresivo azolvamiento de esta, originado por la deforestación de su entorno, ya fuese por un periodo de sequías prolongado o ya fuese porque el uso del agua de la presa era canalizada en los años del crecimiento porcícola hacía las granjas situadas en las comunidades de Los Melgoza y Santa Catarina, ambas arroyo abajo de la presa o bien porque la mano de obra de la zona se ocupaba en las granjas de cerdos en detrimento de la actividad agraria.
El hecho es que el descenso demográfico conllevo la activación del fenómeno migratorio, especialmente, hacía Estados Unidos.
En Ticuitaco, ya en la década de los setenta y los ochenta, hubo movimiento poblacional de personas que o bien ya no han regresado o bien lo hacen puntualmente en momentos concretos del año. Muchos de estos migrantes al adquirir posiciones consolidadas en USA dejarán algunos réditos en forma de obras comunitarias en su localidad de origen. Dos historias de migrantes ejemplo de ello son las del astronauta de la NASA José Hernández cuyo padre, originario de esta localidad migró en los ochenta al igual que lo hizo el padre del actual vicealcalde de Woodland, California: Artemio Pimentel .
Mientras, las lluvias de 2007 pusieron en entredicho la estructura de la presa, amenazando con inundar algunas partes de la comunidad. Algún proyecto más reciente, de 2008, quiere llevar agua de la presa a Guanajuatillo, a seis kilómetros hacia el norte, cerca de La Piedad y se quiere reforestar y reconvertir en un parque ecológico, su entorno .




